ENTRENAMIENTO OCLUSIVO

Entrenamiento Oclusivo en la rehabilitación del Ligamento Cruzado Anterior

Bienvenidos/as a una nueva entrada en el blog de Healthy-Move. Hoy veremos cómo el entrenamiento oclusivo es una herramienta fundamental en la rehabilitación de los pacientes que han sufrido una lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla (LCA).

¿Por qué los fisioterapeutas utilizan el Entrenamiento oclusivo en la rehabilitación de lesiones?

El Colegio Americano de Medicina del Deporte (American College of Sport Medicine) defiende que para producir adaptaciones positivas con el entrenamiento de fuerza se necesitan de cargas superiores al 70% de la repetición máxima (RM). Sin embargo, en el ámbito de la recuperación de lesiones y del tratamiento del dolor, es muy probable que encontremos pacientes que no toleran el entrenamiento con dicha carga. 

Para poder comprender la limitación que puede suponer el trabajo con cargas altas durante la recuperación de una determinada lesión, debemos de trasladarnos hacia el campo de la prevención de las mismas.  La siguiente figura pertenece a un artículo de opinión de Verhagen y Gabbett (2018).

Figura 1: Relación entre la carga y la tolerancia sobre la salud y el rendimiento. Traducida de Verhagen & Gabbett, 2018

Este modelo teórico relaciona la carga y la tolerancia a la misma con la prevención de una lesión. De manera teórica, si la lesión se produce como consecuencia de un desequilibrio entre la carga y la tolerancia por parte de un determinado tejido, si dicha carga nunca llega a superar la capacidad del tejido de responder (tolerancia) no se produciría ninguna lesión.

Esto llevó al propio Tim Gabbett a escribir un artículo muy interesante sobre la posibilidad de crear a un atleta indestructible (Unbreakable Athelete). 

Sin embargo, la realidad en la prevención de lesiones es otra muy diferente. Es imposible controlar al 100% la relación entre carga y tolerancia en un deportista debido a la incertidumbre alrededor de muchas de las variables influyentes.

Por ello, muchos autores a promueven un enfoque de estudio alejado de asociaciones causales que no reflejan la realidad, por uno más cercano a la naturaleza complejidad de la prevención de lesiones

No creáis que este viaje por el mundo de la prevención ha sido en balde, pues una vez que se produce la lesión, todo cobra sentido. Si volvemos a tener en mente la figura 1, la relación entre la carga de entrenamiento y la mejora de la salud, necesita de una correcta respuesta por parte de la tolerancia de los tejidos.

Por tanto, en situaciones de lesión, donde la capacidad de los tejidos de adaptarse a la carga se verá disminuida, es fundamental encontrar una carga que sea tolerable y que promueva adaptaciones positivas. A dicha carga la denominamos como óptima. 

Figrua 3: Carga Óptima. Adaptada y modificada de Glasgow P et al, 2015

Una de las características principales del entrenamiento oclusivo es la utilización de porcentajes de carga muy bajos, normalmente situados entre el 20-40% RM. Con lo cual, en situaciones donde la capacidad de tolerar carga es limitada, esta herramienta puede ser mucho más cercana a la carga óptima. 

¿Cuáles son los efectos del entrenamiento oclusivo en la recuperación de lesiones?

Los efectos que más se han reportado por parte de la literatura científica durante la aplicación del entrenamiento oclusivo están en relación a la mejora de la fuerza e hipertrofia, así como en la disminución del dolor. Todo ello, sumado a la posibilidad de aplicar cargas bajas, han llevado al entrenamiento oclusivo todo un referente en el campo de la fisioterapia y readaptación de lesiones. 

Uno de los últimos estudios que se han llevado a cabo, y que ha motivado la creación de este post, es el llevado a cabo por Luke Hughes y colaboradores (2019) sobre los efectos del entrenamiento oclusivo en la rehabilitación tras la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla (LCA). 

En este ensayo clínico, aleatorizado y controlado, se comparó la efectividad del entrenamiento oclusivo (baja carga; 30% RM) con el entrenamiento convencional (carga alta; 70% RM).

Las variables que se utilizaron para conocer el estado de los 24 participantes se tomaron antes de la operación y tras la misma, y fueron:

  • Fuerza: test 10 RM en un ejercicio de prensa unilateral y un test  isocinético de flexión y extensión de rodilla.
  • Equilibrio monopodal dinámico: a través del modified star excursion balance test (Y-test)
  • Masa muscular: ecografía vasto lateral
  • Rango de movimiento (ROM)
  • Dolor: escala visual numérica.
  • Inflamación: a través de la toma de perímetro. 
  • Percepción de la función: a través de cuestionarios (IKDC, KOOS)

El periodo de intervención fue de 8 semanas tras la intervención. A las 4 semanas de la misma, se realizó una nueva medición de las variables, y se ajustó los parámetros de la intervención a las mejoras obtenidas. 

Resultados de la aplicación del Entrenamiento Oclusivo

Los resultados mostraron que la fuerza medida a través del test de 10RM aumentó significativamente en la extremidad lesionada (104 ± 30% y 106 ± 43%) y la extremidad no lesionada (33 ± 13% y 39 ± 17%) con oclusión (BFRT-RT) y con el entrenamiento convencional (HL-RT), respectivamente, sin diferencias entre grupos. Se observaron aumentos significativos en la extensión de la rodilla y en el pico máximo de flexión a todas las velocidades en la extremidad no lesionada en el test isocinético. Además, se observó una atenuación significativamente mayor de la pérdida de pico máximo del extensión de rodilla a 150°/s y 300°/s y la pérdida del pico del flexor de rodilla a todas las velocidades con BFR-RT. 

Se observaron aumentos significativos y comparables en el grosor muscular (5.8 ± 0.2% y 6.7 ± 0.3%) y el ángulo de penetración (4.1 ± 0.3% y 3.4 ± 0.1%) con BFR-RT y HL-RT, respectivamente, sin diferencias entre grupos. No se observaron cambios significativos en la longitud del fascículo.

También se encontraron aumentos significativos y clínicamente importantes en varias medidas de la función percibida (50–218 ± 48% frente a 35–152 ± 56%), rendimiento del equilibrio con el Y-test (18–59 ± 22% frente a 18–33 ± 19% ), ROM (78 ± 22% frente a 48 ± 13%) y reducciones en el dolor de la articulación de la rodilla (67 ± 15% frente a 39 ± 12%) e inflamación (6 ± 2% frente a 2 ± 2%) con BFR-RT en comparación con HL-RT, respectivamente.

¿Qué ocurría al aplicar entrenamiento oclusivo en pacientes que no se han intervenido quirúrgicamente del LCA?

Aunque las mejoras que provoca el entrenamiento oclusivo tras la intervención son muy importantes, debemos de observar en las gráficas del estudio los efectos que provoca la intervención quirúrgica sobre los niveles de fuerza en estos pacientes. 

Por ejemplo, en el artículo no se reporta cuánto tiempo ha transcurrido desde que se mide los niveles de fuerza antes de operarse y después, pero si se observa una disminución es muy significativa. No ocurre así, por ejemplo, en la pierna no operada. 

Figura 2: Cambios en los niveles de fuerza (leg press 10RM) pre y post-cirugía. Extraída de Hughes L et al, 2019

Los efectos de la propia intervención, así como del periodo de reposo posterior a la misma, pueden estar detrás de dichos cambios.

Con esto, deberíamos de plantearnos seriamente la posibilidad de realizar estudios donde se utilice como grupo control la no intervención, o incluso la simulación de la misma (cirugía placebo), permitiéndonos comparar la efectividad de dicha intervención. 

Conclusiones sobre la aplicación del entrenamiento oclusivo en la rehabilitación del LCA

El entrenamiento oclusivo se postula como una herramienta de referencia en el manejo de las primeras fases de la rehabilitación tras la intervención del ligamento cruzado anterior de la rodilla debido a sus efectos sobre la fuerza, hipertrofia y el dolor.

Además, la utilización de cargas bajas con este tipo de entrenamiento permite su aplicación incluso antes de dicha intervención quirúrgica, como explico en el ebook y en las formaciones sobre esta herramienta. 

Bibliografía

  1. Garber CE, Blissmer B, Deschenes MR, Franklin BA, Lamonte MJ, Lee IM, et al. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Med Sci Sports Exerc. 2011;43:1334–59. https://doi.org/10.1249/MSS.0b013e318213fefb. 
  2. Verhagen E, Gabbett T. Load, capacity and health: critical pieces of the holistic performance puzzle. Br J Sports Med [Internet]. 2018; Available from: https://bjsm.bmj.com/content/early/2018/09/25/bjsports-2018-099819
  3. Kalkhoven J, Watsford M, Impellizzeri F. A conceptual model and detailed framework for stress-related, strain-related, and overuse athletic injury. J Sci Med Sport. 2020 Feb 1; 
  4. Glasgow P, Phillips N, Bleakley C. Optimal loading: key variables and mechanisms. Br J Sports Med [Internet]. 2015;49(5):278–9. Available from: https://bjsm.bmj.com/content/49/5/278
  5. Hughes L, Patterson S. Low intensity blood flow restriction exercise: Rationale for a hypoalgesia effect. Med Hypotheses. 2019 Aug 1;132:109370. 
  6. Lixandrão ME, Ugrinowitsch C, Berton R, Vechin FC, Conceição MS, Damas F, et al. Magnitude of Muscle Strength and Mass Adaptations Between High-Load Resistance Training Versus Low-Load Resistance Training Associated with Blood-Flow Restriction: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sport Med [Internet]. 2018 Feb;48(2):361–78. Available from: https://doi.org/10.1007/s40279-017-0795-y
  7. Hughes L, Rosenblatt B, Haddad F, Gissane C, McCarthy D, Clarke T, et al. Comparing the Effectiveness of Blood Flow Restriction and Traditional Heavy Load Resistance Training in the Post-Surgery Rehabilitation of Anterior Cruciate Ligament Reconstruction Patients: A UK National Health Service Randomised Controlled Trial. Sport Med [Internet]. 2019;49(11):1787–805. Available from: https://doi.org/10.1007/s40279-019-01137-2
  8. Gandola M, Zapparoli L, Saetta G, De Santis A, Zerbi A, Banfi G, et al. Thumbs up: Imagined hand movements counteract the adverse effects of post-surgical hand immobilization. Clinical, behavioral, and fMRI longitudinal observations. NeuroImage Clin [Internet]. 2019;23(June 2018):101838. Available from: https://doi.org/10.1016/j.nicl.2019.101838

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