ENTRENAMIENTO OCLUSIVO

Tres efectos del entrenamiento oclusivo

¿Por qué está de moda el entrenamiento oclusivo?

El entrenamiento oclusivo o con restricción del flujo sanguíneo (blood flow restriction training) ha visto incrementada muchísimo su popularidad debido a sus efectos en la mejora de la fuerza y la hipertrofia. 

Puede que no te sorprenda nada hasta este punto, pues el entrenamiento convencional también tiene los mismos efectos. Sin embargo, según el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) se necesitaban altos porcentajes de carga (>70% de la repetición máxima o RM) para conseguirlos. Pero, el entrenamiento oclusivo es conseguir dichos efectos  con porcentajes de carga muchísimo más bajos (<30% RM). Este hecho abrió la oportunidad de mejorar la fuerza e hipertrofia en personas que de forma temporal no eran capaces de tolerar cargas altas. 

Por ello, desde el mundo de la fisioterapia y la readaptación deportiva se ha empezado a dar gran importancia al entrenamiento oclusivo. 

Esta herramienta nos permite mejorar la fuerza e hipertrofia desde primeras fases tras una lesión (ej. per-operatorio, post-operatorio temprano…), e incluso en situaciones de fragilidad (ej. inmovilización post-fractura, sarcopenia…).

Si te dedicas al campo de la salud y te interesa la aplicación del entrenamiento oclusivo, echa un vistazo a mi ebook (único en español). 

Aunque los efectos más investigados del entrenamiento oclusivo son la mejora de la fuerza y masa muscular, existen otros relatados por la literatura científica que están cobrando una grandísima relevancia clínica. 

Por tanto,  en esta entrada vamos a revisar tres efectos del entrenamiento oclusivo que te serán de gran ayuda como fisioterapeuta, readaptador o entrenador

Primer Efecto: Disminución del dolor con entrenamiento oclusivo

En 2019 se publicó la primera revisión sistemática que analizaba los efectos sobre el dolor del entrenamiento oclusivo (Hughes L et al, 2019). Aunque sus efectos se observaron de forma empírica mucho antes (Sata S, 2005), tuvimos que esperar para empezar a entender cómo el entrenamiento oclusivo podía ayudar a disminuir el dolor de las personas. 

Existen diferentes hipótesis que se manejan como responsables de los efectos observados, como la modulación por condicionamiento del dolor, aumento del feedback aferente de las fibras III y IV, liberación de opioides y  cannabinoides endógenos… Pero si atendemos al dolor desde un modelo biopsicosocial, podremos ver que hay muchos más factores que pueden influir en esta relación del dolor con el entrenamiento oclusivo:

  • Disminución de la amenaza percibida con el ejercicio físico gracias al uso de cargas muy muy bajas (>30% RM).
  • Disminución de las expectativas catastrofistas y el miedo al movimiento debido a la exposición gradual a la carga.
  • Mejora de las estrategias de afrontamiento a través de la adherencia al ejercicio físico y aumento de la autoeficacia.
Con todo ello, podemos defender su uso en personas que están bajo un proceso de dolor, independientemente de que sea dolor crónico o agudo. El entrenamiento oclusivo es una gran herramienta en el tratamiento del dolor. 

Segundo Efecto: Mejora de la salud ósea con entrenamiento oclusivo

Como se adelantó al comienzo de la entrada, el entrenamiento oclusivo o kaatsu training ha supuesto toda una revolución en el mundo de la fisioterapia, principalmente por que permite su aplicación desde ñas primeras fases de la recuperación tras una lesión. Esto se debe a su bajísima demanda mecánica (cargas menores al 30% RM). Aquí tenéis una entrada donde hablo de su aplicación en la rehabilitación de personas que han sufrido la lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla. 

Pero por si no fuese poco esto, además el entrenamiento oclusivo ha mostrado grandes efectos en promover la recuperación de fracturas a través de la estimulación de diferentes marcadores óseos (Bittar S.T et al, 2018).  Si estás interesado/a en el tratamiento de las fracturas ósea, no te puedes perder esta entrada, pues comento las aplicaciones del entrenamiento oclusivo y otras herramientas desde el primer día tras la lesión. 

Y aunque todavía no están del todo claros los mecanismos que están detrás de estos efectos, pero la aplicación del entrenamiento oclusivo de forma única (no asociado a ningún tipo de ejercicio o movimiento), lo que conocemos como preacondicionamiento isquémico, podría ser una gran opción en la promoción de una más rápida recuperación durante el periodo de inmovilización.  

Tercer Efecto: Regulación del sistema inmune con entrenamiento oclusivo

El último efecto «poco conocido» del entrenamiento oclusivo que se va a revisar en esta entrada es sobre su relación con el sistema inmune. Durante toda la entrada he repito la importancia de que el entrenamiento oclusivo utilice porcentajes de carga realmente bajos. Pues bien, asociado a este hecho, se ha observado de la respuesta inmune tras el entrenamiento oclusivo es menor que comparada con el entrenamiento convencional (carga alta) (Rossi F.C et al, 2018). 

Debido a que los marcadores de daño muscular y la respuesta inflamatoria con el entrenamiento oclusivo son menores, ya se ha comenzado a investigar su uso en personas inmunodeprimidas. Uno de los ejemplos es este estudio realizado en personas con VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), donde se estudió sus efectos en la mejora de la función cardiovascular con resultados muy positivos. 

¿Quién debería usar entrenamiento oclusivo?

Tras revisar parte de los efectos beneficiosos del entrenamiento oclusivo (disminución del dolor, mejora salud ósea y regulación de sistema inmune), ya estamos en disposición disposición de crear un pequeño cribado de las personas que podrían beneficiarse de su uso. 

La principal característica sería una marcada disminución hacia la carga mecánica del ejercicio físico. Recuerda que el Colegio Americano de Medicina del Deporte fijaba el 70% de la carga máxima como umbral mínimo para que se produjesen adaptaciones tras el entrenamiento. 

A pesar de este umbral, el entrenamiento oclusivo es capaz de producir efectos muy beneficiosos con tan solo el 30% de la carga máxima.

Si no fuese por el entrenamiento oclusivo, esto dejaría fuera a una gran cantidad de grupos de la población que de forma temporal no pueden hacer frente de forma segura a ejercicio físico con  intensidades tan altas. A continuación os dejo algunos ejemplos de poblaciones que se beneficiaría del uso del entrenamiento oclusivo. 

Poblaciones que se beneficiarían del Entrenamiento Oclusivo

Pacientes tras una cirugía y que quieran disminuir los efectos negativos de la inmovilización.

Personas con poca experiencia en el entrenamiento y que quieran mejorar su condición física.

Deportistas fuera de temporada y off-season y que quieran mantener su estado físico con un menor componente de estrés mecánico.

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