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Tras un esguince de tobillo: ¿yeso, vendaje o tobillera?

El esguince de tobillo es una de las lesiones que con más frecuencia se produce durante la práctica deportiva (artículo). Debido al alto número de casos cada años, así como las posibles lesiones asociadas (ej. fractura del 5º metatarsiano), es muy importante que todo fisioterapeuta o kinesiólogo esté familiarizado con el manejo de pacientes que han sufrido esta lesión. 

En la entrada de hoy se revisará cómo llevar a cabo el manejo agudo de paciente que han sido diagnosticados de esguince leve y moderado (grado I-II). Se profundizará sobre qué tipo de inmovilización debe usarse, así como su adaptación a lo largo de proceso de recuperación del paciente. ¡Vamos a por ello!

Esguince de tobillo y otras lesiones relacionadas

El mecanismo lesional más común en el esguince de tobillo es un aumento de carga repentino durante el apoyo del pie posicionado en inversión. En esta posición, los ligamentos peroneoastragalino anterior y posterior, así como el ligamento calcáceofibular, sufren importantes fuerzas tensiles que pueden llevar hasta la rotura de los mismos. 

Además, otros tejidos que pueden verse involucrados durante la inversión forzada (ej. tendones peroneos), pudiendo incurrir en una fractura de la base del 5º metatarsiano por avulsión del tendón peroneo corto. Todo ello, hace indispensable un buen diagnóstico médico para conocer las consecuencias de la lesión y empezar cuanto antes el tratamiento. 

¿Cuándo retirar la inmovilización con escayola de yeso tras un esguince de tobillo?

Si no hay ninguna otra lesión asociada al esguince de tobillo leve-moderado, debemos de retirar cuanto antes la escayola. Puede sorprender esta afirmación, pero la evidencia científica ha demostrado que el tratamiento de fisioterapia precoz tras un esguince de tobillo reduce el tiempo de recuperación (artículo) y evita los graves efectos que provoca la inmovilización sobre la salud

La inmovilización con yeso es cosa del pasado, a día de hoy existen inmovilizaciones que permiten la participación del paciente en el tratamiento, así como facilita su participación en actividades del día a día de forma segura (ej. higiene diaria). Más adelante profundizaremos sobre qué tipo de inmovilización puede ser más interesante. 

Por otro lado, el paciente debe ser consciente de que ha sufrido una lesión sobre sus tejidos y que durante el proceso de recuperación es muy probable que tenga que limitar su participación en actividades laborales, deportivas o de cualquier otra índole (ej. caminar). Intentar mantener el mismo nivel de exigencia sobre las actividades podrá llevar a un agravamiento de la lesión.

Por tanto, el fisioterapeuta encargado de su recuperación tendrá como objetivo su reincorporación paulatina al deporte en base al progreso funcional que se consiga, reduciendo el riesgo de lesión. Durante este proceso, se podrán usar dispositivos de reducción de la carga corporal (ej. muletas).  

¿Vendaje funcional o tobillera de ortopedia tras un esguince de tobillo?

Tras cualquier lesión aguda, como es el caso del esguince de tobillo, el aumento de la seguridad percibida a través de un vendaje o una férula ortopédica puede tener efectos relevantes en la reducción del dolor y la mejora de la funcionalidad. Parte de los efectos mencionados se explican por el componente de compresión de la zona lesionada, el cual reduce la amenaza percibida. Esto es común a otras herramientas, como el flossing. Esta herramienta usa la compresión de un vendaje elástico junto al ejercicio físico para disminuir el dolor y mejorar la movilidad.  A continuación, os dejo un vídeo de una paciente que acudió a clínica tras sufrir un esguince de tobillo y con la que apliqué el flossing durante su tratamiento.

¿Qué es mejor? ¿Vendaje o tobillera?

A la hora de decidir qué tipo de dispositivos utilizamos a cambio de los anticuados yesos, debemos de fijarnos en 3 aspectos: frecuencia con la que el paciente acude al servicio de fisioterapia, necesidad de protección de la articulación y comodidad.

Los vendajes funcionales son ampliamente utilizados en el tratamiento fisioterápico de paciente que han sufrido un esguince de tobillo. Sin embargo, necesitan de ser cambiados con frecuencia para que el paciente pueda llevar a cabo su higiene, así como para permitir su participación sin restricciones de movimiento en el tratamiento. Por otro lado, los vendajes pueden ser modificados en base a las necesidades y características del paciente (ej. variando el grado de restricción de un movimiento). 

Las tobilleras o férulas ortopédicas son ideales para el automanejo del paciente. Pueden retirarse con facilidad durante el tratamiento o en situaciones donde no sean necesarias, así como reutilizarse (evitando tener que estar invirtiendo constantemente en materiales). Su mayor desventaja está en la poca individualización en las medidas, pues suelen ser estándar. 

Teniendo en cuenta todo ello, mi recomendación sería la de usar vendajes durante las primeras 24-96 horas, donde el paciente deberá acudir con más frecuencia a las sesiones para su sustitución y continuar con el tratamiento. Una vez pasado este tiempo, se comenzará con el uso de tobilleras, pudiendo espaciar las sesiones y favoreciendo el trabajo domiciliario por parte del paciente. 

¿Qué férulas ortopédicas o tobilleras debo indicar como fisioterapeuta?

No todas las férulas ortopédicas o tobilleras son iguales. Existen grandes diferencias entre los distintos modelos de los que disponemos a día de hoy. Por ello, con el objetivo de facilitar que el fisioterapeuta tenga claro qué tipo de férula indicar a sus paciente, haré un breve resumen de las características más importantes a tener en cuenta para su selección. Todos los ejemplos de tobilleras están disponibles en Amazon

Materiales

Algunas tobilleras disponen de refuerzos laterales con materiales poco flexibles que limitan de forma importante los movimientos de inversión y eversión. Pueden ser interesantes en fases muy tempranas, donde el paciente tiene poca tolerancia frente a estos movimientos. 

Presión

Modificar el grado de presión que el paciente emplea con tiras semi-elásticas es una buena forma de adaptar el grado de seguridad percibida en el uso de la tobillera. De forma habitual, a mayor presión, mayor seguridad percibida por el paciente.

Longitud

Aunque los pacientes suelen preferir tobilleras largas (confieren mayor seguridad), no podemos caer en el error de fomentar su dependencia. Por ello, reducir la amplitud de la tobillera es una forma de ir retirándola de forma gradual, evitando así que el paciente se sienta inseguro. 

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