FLOSSING Y CIENCIA

La Ciencia tras el Flossing

Bienvenidas y bienvenidos de nuevo a un nuevo post en Healthy-Move. Os traigo una herramienta que utilizo de forma diaria en mis sesiones de rehabilitación y readaptación de lesiones, y que en el balance entre inversión y utilidad es todo un acierto, hoy vamos a conocer al Flossing.

Para quien no haya oído hablar de esta herramienta, una sencilla explicación de qué es: el flossing es la aplicación de un vendaje elástico recubriendo una determinada zona corporal, normalmente una articulación o un segmento muscular.

¿Qué tienen en común el flossing con el BFRT?

Su relación con el entrenamiento con restricción de flujo o blood flow restriction training (BFRT) proviene de los inicios de este tipo de entrenamiento. Cuando empezó a desarrollarse el BFRT, la restricción del flujo sanguíneo se realizaba con bandas elásticas, muy parecidas a las que se utilizan con el flossing. Sin embargo, la utilización del vendaje con el objetivo de mejorar la fuerza y la hipertrofia muscular acarreaba una gran limitación, pues la cuantificación de la presión era imposible de realizar.

Se debe recalcar que la necesidad de tener un control y poder progresar en el entrenamiento, propició la utilización de manguitos de compresión, manuales (a través de un esfingomanómetro) o mecánicos (con un compresor de aire). 

¿Cuándo empezó a utilizarse el flossing? ¿Cuáles son sus efectos?

No fue hasta el año 2013 cuando Kelly Starret y Glen Cordoza incluyeron en su libro al flossing como una herramienta de mejora de la movilidad y disminución del dolor (1).

Las hipótesis en las que basan estos autores los efectos del flossing eran el “creeping” o cizallamiento fascial provocado por la compresión del vendaje sobre los tejidos, y la mejora del flujo sanguíneo debido a la restricción previo del vendaje.

El cizallamiento fascial tiene como objetivo la mejora del deslizamiento entre planos fasciales (entre fascículos muscular o entre los propios grupos musculares) para la mejora de la movilidad, y, por ende, del dolor. Si te resulta difícil imaginar este “deslizamiento”, imagina una cebolla cortada por la mitad. Cada capa de la cebolla debería ser capaz de deslizarse sobre sus capas vecinas superior e inferior.

¿Qué problemas presenta la hipótesis de Starret y Cordoza?

Su suposición restringe los efectos a aquellas zonas corporales en las que se puede aplicar el vendaje y que siempre la mejora de la movilidad precederá a la disminución del dolor.

Esta hipótesis no ha sido demostrada en ningún artículo científico, y la experiencia clínica nos muestra como la movilidad no siempre precede a la mejora del dolor, pudiendo ser respuestas independientes; y, además, los efectos no solo se producen a nivel local, sino que, por ejemplo, la aplicación del vendaje sobre el pliegue inguinal no puede ayudar conseguir mejoras en la movilidad y/o el dolor sobre la cadera. 


¿Qué mecanismos están detrás de sus efectos sobre dolor y movilidad?

El marco teórico sobre el que nos basamos para la utilización del flossing está de acuerdo con la teoría de las neuroetiquetas (2).

Este modelo teórico se hablará de forma larga y extendida en otras entradas sobre dolor en el blog, pero para hacer un rápido resumen y que puedas seguir con la lectura: “las neuroetiquetas son grupos de neuronas con diferente localización y una función común. Este modelo presenta cualquier respuesta cerebral (dolor, movimiento, creencias…) en la competición y colaboración de las neuroetiquetas. Así por ejemplo, habría una neuroetiqueta para el dolor y otra para la movilidad del tobillo, ambas bajo la influencia (modulación) de otras neuroetiquetas (nocicepción, amenaza visual, experiencias previas…)”.

Este modelo teórico explicaría porqué pueden sucederse mejoras del dolor y la movilidad de forma conjunta o separada, todo dependiendo de la influencia que pueda tener el flossing sobre las neuroetiquetas que modulan dichas respuestas.

En los casos de la articulación de la cadera y la escapulotorácica, ambas articulaciones de imposible acceso directo por el vendaje, se explicarían sus efectos tras la aplicación del flossing en zonas cercanas gracias a los cambios en la representación somatosensorial de dichas áreas, las expectativas del tratamiento (efecto placebo), la disminución de la amenaza percibida en dichas áreas corporales, la puesta en marcha de mecanismos opiodes endógenos por el ejercicio, así como una inhibición descendente provocada por la compresión del propio vendaje (9).

¿Con qué evidencia cuenta esta herramienta?

La evidencia disponible respecto al dolor y el uso de flossing es escasa. Prill y colaboradores (2018) (3)sus efectos agudos en la disminución del dolor muscular post-ejercicio, más comúnmente conocido como “agujetas”.  Con una muestra pequeña (15 personas) se realizó un entrenamiento sobre los flexores de codo de forma bilateral, pero solo se aplicó flossing a uno de los brazos de forma aleatoria. Se controló el dolor y la fatiga a través de la Escala Visual Analógica (EVA) y la Escala de Borg en tres ocasiones (inmediatamentre después de terminar el entrenamiento, a las 24 y 48 horas). Tanto los valores de dolor como de fatiga disminuyeron su percepción en el brazo con flossing. 

Otro artículo interesante, un estudio de caso (4) en el que se aplicó flossing en un jugador de baloncesto de instituto con la enfermedad de Keinböck (necrosis avascular del semilunar). Con una aplicación de 1-3 minutos (dependiendo de la tolerancia) durante 6 semanas junto con ejercicios de fuerza y movilidad, los valores de funcionalidad reportados por el jugador aumentaron un 45% y el dolor disminuyó hasta el 88% del valor inicial (semana 1). Como limitaciones al estudio, encontramos que no se indicó ni el programa de ejercicio realizado, ni si se progresó en el uso del flossing a lo largo de la intervención (tiempo de exposición, percepción de compresión, etc). Tampoco se utilizaron valores objetivos para medir la fuerza o el rango de movimiento, sólo se utilizó la EVA y el índice de disfunción para muñeca-mano (WHDI) semanalmente. 

En referencia a la mejora de la movilidad, los estudios que han investigado los efectos del flossing son mayores en número y mejores en calidad metodológica. Drill y colaboradores llevan a cabo en 2016 un estudio sobre los efectos del flossing en la movilidad de tobillo y el rendimiento del salto unipodal. 52 corredores recreacionales componen la muestra del estudio, sobre los que se aplica de forma unilateral flossing (sirviendo el otro tobillo como grupo control) (5).

La presión del vendaje fue monitorizada a través de un dispositivo de presión colocado bajo el mismo, realizándose una aplicación de 182mmHg (± 38) durante dos minutos. Mientras se tenía el vendaje, los corredores realizaban 20 flexo-extensiones de tobillo en descarga (cadena cinética abierta) de forma bilateral; una vez pasados los 2 minutos de flossing, caminaban durante 1 minuto más sin vendaje. 

Las variables que se utilizaron en el estudio fueron:

  • Movilidad de la flexión dorsal en carga (Lunge Test)
  • Movilidad flexión dorsal y plantar en descarga (goniometría)
  • Velocidad y altura del salto contramovimiento de forma unilateral (transductor lineal). 

Los resultados mostraron mejoras significativas entre tobillo con y sin flossing, así como en el tiempo (pre-post). Sin embargo, el tamaño del efecto para todas las variables comparadas fue pequeño.

Los mismos autores reprodujeron la misma metodología en otro artículo posterior, añadiendo como novedad más mediciones en el tiempo (post-intervención, 5,15, 30 y 45 minutos post-intervención) y al sprint (15 metros) como variable (6). Los resultados muestran mejoras en la movilidad de tobillo, con un mayor efecto a los 5 minutos post-intervención, pero mintiéndose superior a los datos iniciales hasta los 45 minutos posteriores. 

Sólo dos estudios han investigado los efectos del flossing sobre la movilidad del miembro superior. 

Kiefer y colaboradores en 2017 investigaron los efectos sobre el ROM en la flexión de hombro (7). El estudio cuenta con una muestra amplia (60 jóvenes), divididos en un grupo experimental (flossing) y control (no flossing). Ambos grupos realizaron un estiramiento (child’s pose strecht) 5 veces durante 30 segundos, midiéndose el ROM pasivo a través de goniometría y la percepción de “flexibilidad” (facilidad percibida por la persona al llegar a su máxima tolerancia de estiramiento).  Los resultados muestran como ambos grupos mejoraron los valores en flexión de hombro comparando pre y post-intervención; sin diferencias entre grupo control y experimental. La percepción de “flexibilidad” en el movimiento también aumentó con la aplicación de flossing.

Hodeaux estudió el ROM pasivo en la flexión-extensión y prono-supinación del codo en tenistas de élite (12 en total: 6 mujeres y 6 hombres) (8). Tras 2 minutos de aplicación junto con movilizaciones activas no se observaron mejoras significativas. Sin embargo, al analizar los resultados de la muestra, se observa como el participante (serie 11) que menor rango de movimiento mostró pre-test fue el que mayor mejora obtuvo con la aplicación de flossing. 

Como has podido comprobar, algo “aparentemente” tan sencillo como un vendaje elástico alrededor de una determinada zona corporal esconde diferentes respuestas complejas para responder a sus efectos. Tanto es así, que he necesitado de la ayuda de mi compañero Antonio Piépoli para incluir un capítulo específico en el libro sobre Entrenamiento Oclusivo (único en Español).

Hasta aquí la entrada sobre Flossing y Ciencia. Si quieres aprender más sobre esta maravillosa herramienta, no dudes en hacer nuestros los cursos que imparto en En-Forma.

1.        Starret K, Cordoza G. Becoming a Supple Leopard: The Ultimate Guide to Resolving Pain, Preventing Injury and Optimizing Athletic Performance. Riverside, NJ: Victory Belt Publishing; 2013. 

2.        Wallwork SB, Bellan V, Catley MJ, Moseley GL. Neural representations and the cortical body matrix: implications for sports medicine and future directions. Br J Sports Med [Internet]. 2016;50(16):990–6. Available from: https://bjsm.bmj.com/content/50/16/990

3.        Prill R, Schulz R, Michel S. Tissue flossing: a new short-duration compression therapy for reducing exercise-induced delayed-onset muscle soreness. A randomized, controlled and double-blind pilot cross-over trial. J Sports Med Phys Fitness. 2018 Oct; 

4.        A Arce-Esquivel A, Cage A, J Warner B, Stevenson P. Flossing bands to treat keinböck’s disease in a collegiate men’s basketball player: a case report. Vol. 3, International Physical Medicine & Rehabilitation Journal. 2018. 

5.        Driller MW, Overmayer RG. The effects of tissue flossing on ankle range of motion and jump performance. Phys Ther Sport [Internet]. 2017 May 1;25:20–4. Available from: https://doi.org/10.1016/j.ptsp.2016.12.004

6.        Driller M, Mackay K, Mills B, Tavares F. Tissue flossing on ankle range of motion, jump and sprint performance: A follow-up study. Phys Ther Sport [Internet]. 2017 Nov 1;28:29–33. Available from: https://doi.org/10.1016/j.ptsp.2017.08.081

7.        Kiefer BN, Lemarr KE, Enriquez CC, Tivener KA, Daniel T. A Pilot Study: Perceptual Effects of the Voodoo Floss Band on Glenohumeral Flexibility. Int J Athl Ther Train [Internet]. 2017 Feb 9;22(4):29–33. Available from: https://doi.org/10.1123/ijatt.2016-0093

8.        Hodeaux K. The Effect of Floss Bands on Elbow Range of Motion in Tennis Players. Univ Arkansas, Fayettev. 2017; 

9. 1. Varela D, Piepoli A, Chulvi I, Picón M. Entrenamiento Oclusivo. VIVE EN-FO. Granada; 2019. 110 p.

Función cognitiva y entrenamiento con restricción de flujo

Función Cognitiva

Bienvenidos y bienvenidas de nuevo a una entrada sobre el entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo o blood flow  restriction training (BFRT). Ya son siete las entradas realizadas sobre esta apasionante herramienta y espero que nunca deje de sorprenderte.

Has podido aprender en este blog una perspectiva muy local y específica sobre el BFRT, centrándonos en sus efectos a nivel de hipertrofia, recuperación y respuesta hormonal, entre otros temas.

Sin embargo, hoy te traigo algo muy diferente. Vamos a estudiar los efectos del BFRT a nivel cognitivo.

¿Porqué te interesa mejorar las funciones cognitivas?

Si trabajas con personas afectadas por alguna lesión en el sistema nervioso central, ya sean por un accidente cerebrovascular o por enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, estarás acostumbrado a evaluar e intentar mejorar las funciones cognitivas. Mientras que, si tu campo de actuación es el alto rendimiento o las lesiones musculoesquléticas, tengo que informarte de la importancia que tiene este tipo de intervención.

Una función cognitiva es un conjunto de procesos mentales que nos permiten llevar a cabo una tarea cualquiera. Desde encestar una canasta hasta coger la taza del armario, todo es una consecución de tareas con más o menos dificultad. Hacen posible que nuestro cliente tenga un papel activo en los procesos de recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información, permitiendo que se desenvuelva en el entorno que le rodea con la mayor eficacia y eficiencia posible.

Es fundamental el enfoque mecánico de un movimiento, pero no debemos de olvidar que siempre nos movemos con un objetivo claro. Por lo tanto, la mejora de las funciones cognitivas es imprescindibles en cualquier proceso de rehabilitación, readaptación y entrenamiento.

¿Cuáles son las funciones cognitivas más importantes?

No hay una escala de importancia para las funciones cognitivas, pues su valor dependerá de las necesidades de la tarea a realizar y del entorno que rodea a la persona.

Con el fin de que te puedas crear una imagen clara, algunas de las funciones más importantes serían:

  • Atención: proceso de dirección de nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio o sobre la ejecución de una determinada acción.
  • Orientación: nos permite ser conscientes de nosotros mismos y del contexto en el que nos encontramos en un momento determinado.
  • Gnosias: capacidad de reconocer información previamente aprendida.
  • Memoria: capacidad de codificar, almacenar y recuperar de manera efectiva información aprendida o un suceso vivido
  • Praxias: habilidades motoras adquiridas.
  • Funciones Ejecutivas: actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas.
  • Lenguaje: procesos de simbolización relativos a la codificación y decodificación.
  • Cognición social: procesos cognitivos y emocionales mediante los cuales interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información sobre el mundo social.
  • Habilidades visoespaciales: capacidad para representar, analizar y manipular objetos mentalmente.

¿Porqué se ha estudiado el BFRT en relación con la función cognitiva?

Con el proceso natural del envejecimiento se produce una depleción de la capacidad física, acompañada de una disminución de las funciones cognitivas. El entrenamiento de fuerza es una herramienta útil en la prevención de caídas, mejora de la capacidad funcional y de muchos más marcadores de salud. (1-3). El estado cognitivo también se ha estudiado con personas mayores y con aquellas que han sufrido algún daño adquirido, mostrando grandes resultados. (4,5)

Pero además del propio proceso de envejecimiento, es muy común la presencia paralela de patologías musculoesqueléticas u otras entidades que imposibiliten la aplicación del entrenamiento convencional (cargas superiores al 60-70% RM). Es en ese caso donde el BFRT está altamente indicado, pues ha mostrado grandes mejoras en niveles de fuerza y masa muscular en diferentes poblaciones (6,7).

Si los efectos a nivel local (fuerza, hipertrofia, marcadores óseos…) son tan prometedores con el BFRT, la adición de efectos beneficiosos en la función cognitiva sería de gran aportación en el uso de esta herramienta.

¿Cuáles son sus efectos?

La única revisión llevada a cabo hasta la fecha sobre esta temática es de Törpel y colaboradores (2018) (8).  En esta review se incluyen las hipótesis mejor posicionadas de los posibles efectos en la función cognitiva con la aplicación del BFRT (Figura 1).

A nivel celular y molecular, se ha observado un incremento en la producción de factores neurofisiológicos positivos como el IGF-1, VEGF y la hormona del crecimiento. Además, el aumento en la concentración de lactato y del HIF-1 hace pensar en el efecto neuroprotector que podría tener el BFRT sobre la función cognitiva.

A nivel funcional y estructural se ha examinado la respuesta cerebral con pruebas de neuroimágen tras la aplicación del BFRT. Aunque son pocos los estudios incluidos, se ha demostrado:

  • Aumento de la excitabilidad cortical
  • Mayores niveles de hemoglobina oxigenada en áreas motoras de la corteza.
  • Disminución de niveles de hemoglobina desoxigenada en áreas de la corteza prefrontal.

Hallazgos similares se han correlacionado con mejoras en el rendimiento cognitivo a través de diferentes pruebas o test. A pesar de ello, ninguno lo ha analizado con BFRT.

Imagen 1: Efectos del BFRt en la mejora de la Función Cognitiva

Resumen

Las funciones cognitivas son vitales en cualquier proceso de rehabilitación, readaptación y entrenamiento, pues su resultado definirá la eficacia y eficiencia en la consecución de cualquier tarea motora (lanzamiento a canasta, coger una taza en un armario…). El entrenamiento de fuerza (convencional) ayuda a mejorar o mantener el rendimiento físico y cognitivo, pero no siempre se puede aplicar debido a las altas demandas mecánicas. En este tipo de situaciones, el BFRT es una herramienta que puede ayudarnos a mejorar ambos aspectos.

Bibliografía

  1. Shaw, B.S.; Shaw, I.; Brown, G.A. Resistance exercise is medicine: Strength training in health promotion and rehabilitation. Int. J. Ther. Rehabilit. 2015, 22, 385–389.
  2. Winett, R.A.; Carpinelli, R.N. Potential health-related benefits of resistance training. Prev. Med. 2001, 33, 503–513.
  3. Westcott, W.L. Resistance training is medicine: Effects of strength training on health. Curr. Sports Med. Rep. 2012, 11, 209–216.
  4. Stillman, C.M.; Cohen, J.; Lehman, M.E.; Erickson, K.I. Mediators of physical activity on neurocognitive function: A review at multiple levels of analysis. Front. Hum. Neurosci. 2016, 10, 626.
  5. Barha, C.K.; Galea, L.A.; Nagamatsu, L.S.; Erickson, K.I.; Liu-Ambrose, T. Personalising exercise recommendations for brain health: Considerations and future directions. Br. J. Sports Med. 2017, 51, 636–639.
  6. Scott,B.R.;Loenneke,J.P.;Slattery,K.M.;Dascombe,B.J.Exercisewithbloodflowrestriction:Anupdated evidence-based approach for enhanced muscular development. Sports Med. 2015, 45, 313–325.
  7. deCastro,F.M.P.;Aquino,R.;Berti,J.A.;Gonçalves,L.G.C.;Puggina,E.F.Strengthtrainingwithvascular occlusion: A review of possible adaptive mechanisms. Hum. Mov. 2017, 18, 1974.
  8. Törpel A, Herold F, Hamacher D, Mueller N, Schega L. Strengthening the Brain—Is Resistance Training with Blood Flow Restriction an Effective Strategy for Cognitive Improvement? Vol. 7, Journal of Clinical Medicine. 2018. 377 p.
Respuesta Hormonal y Entrenamiento Oclusivo

Respuesta Hormonal y Crecimiento Muscular

 

Bienvenidos/as de nuevo a una entrada sobre Entrenamiento Oclusivo o Blood Flow Restriction Training (BFR). En esta estupenda mañana vamos a hablar sobre RESPUESTA HORMONAL TRAS BFR, un tema sobre el que se ciernen muchas incógnitas y al que intentaremos arrojar algo de luz.

Como muchos ya sabréis, estudié el grado de fisioterapia, y durante la carrera y seguidamente en el día a día en clínica, he sido consciente de como mi atención se enfocaba en los diferentes sistemas que componen nuestro cuerpo.

Al principio sólo sentía interés sobre el sistema musculoesquelético, pues era el que primero asociaba a mi profesión. Esguinces, fracturas, mejoras de la movilidad o la fuerza, todo iba en relación con este sistema. 

Poco a poco, empecé a interesarme por el sistema nervioso, tanto central como periférico. Cómo no iba a gustarme, si eran quienes “partían el bacalao”. El nervio transmitía las respuestas que el sistema nervioso central, y poder intervenir ahí es una auténtica pasada. 

Sin embargo, hoy en día mi atención se centra en un sistema “olvidado”, el SISTEMA HORMONAL. Quizás sea atrevido decir que no le prestamos atención, pues sabemos de su importancia. Todos conocemos compañeros, amigos o familiares con problemas de tiroides o diabetes… Pero fuera de esa perspectiva patológica, no creo que lo tengamos en cuenta cuando programamos un entrenamiento, una sesión de readaptación o aplicamos una técnica invasiva de fisioterapia. 

¿Porqué nos interesa conocer el sistema hormonal?

El sistema hormonal influye sobre la función y desarrollo de todos nuestros órganos. En relación con el BFR, se ha estudiado la respuesta hormonal (concentración de una hormona determinada) de forma aguda, y en ocasiones también crónica, sobre el metabolismo óseo, angiogénesis, presión sanguínea e hipertrofia (1). Es más, muchas de sus indicaciones, como son las fracturas, osteoporosis, pacientes cardiacos y demás, tienen relación con respuestas hormonales.

De forma cotidiana cuantificamos las variables mecánicas de un ejercicio para ver si hemos mejorado o no, como por ejemplo a través de la velocidad de ejecución o la resistencia a la fatiga, pero no controlamos los efectos que producimos a nivel hormonal. 

El déficit de una determinada hormona o precursor hormonal puede estar detrás de síndromes de sobre-entrenamiento, lesiones musculoesqueléticas y déficits en el rendimiento, con el añadido de que, al ser respuestas inconscientes (controladas por el sistema vegetativo) podemos pasarlas por alto. Nadie va a venir a tu centro a decirte: tengo unos niveles de cortisol y noradrenalina altos, por eso llevo más de un año sin mejorar a nivel de masa muscular. Así que debes de tenerlo en mente. 

Como es imposible abarcar todas las hormonas que se relacionan con el BFR en esta publicación, así que vamos a centrarnos en la respuesta hormonal relacionada con la mejora de la hipertrofia. 

Producción de Metabolitos y Respuesta Hormonal

Con el entrenamiento tradicional (cargas altas), la MECANOTRANSDUCCIÓN da una posible explicación de como la contracción muscular se transforma en una señal química a través del cambio estructural en las proteínas de adhesión focal (Ej: Kinasa de adhesión focal) y los receptores de la integrina. Estas proteínas permiten que la tensión mecánica se transmita desde la matriz extracelular al interior de la célula hasta el núcleo, produciendo la activación de la diana de rapamicina en células de mamíferos (mammalian taget of rapamycin o mTOR). Forma parte de una vía fundamental en el crecimiento muscular, pero que por extensión no vamos a entrar a desarrollar, aun así os dejo el enlace a un artículo en el que se abarca el tema de forma detallada (2).

Sin embargo, el BFR se caracteriza por la utilización de cargas bajas, que suelen rodar entre el 20-45% RM. Este hecho explica que durante muchos años se hayan vinculado las ganancias en masa a favor de la potenciación del estrés metabólico (Y). Si no estás familiarizado con este término, te animo a que leas una entrada muy rápida y sencilla sobre ello aquí en mi blog. 

¿Qué relación existe entre la producción de metabolitos y las hormonas?

No hay ningún estudio en humanos que proporcione una relación directa entre la producción de metabolitos y el crecimiento muscular, más allá de su relación con la propia contracción muscular. Hasta la fecha, los estudios simplemente apoyan la asociación entre hipertrofia y metabolitos (3).

Es cierto que aislar la producción metabólica del resto de cambios en el medio durante un entrenamiento es muy muy complicado metodológicamente.  Por ello se buscan otras vías que pueden explicar su influencia en el crecimiento muscular, siendo una de ellas su relación con la respuesta hormonal.

No todas las respuestas hormonales son iguales, existen 3 grandes tipos: autocrina (provoca efectos en la misma célula, paracrina (célula a célula) o merocina (sustancias liberadas por exocitosis). 

La hipótesis que se maneja en la relación con el BFR está en la acidificación del medio y el estímulo hipóxico. La hipoxia local y la acumulación de metabolitos a nivel intramuscular, como son el lactato, fósforo inorgánico o iones de hidrógeno, produce una reducción del pH que estimula la respuesta simpática a través de los quimiorreceptores y el grupo de fibras aferentes III y IV. 

Nos falta poner nombres y apellidos a las hormonas que se han estudiado en relación con el BFR, además de sus efectos específicos sobre el crecimiento muscular (4)

  • Hormona del Crecimiento (GH):se sabe que los ambientes ácidos estimulan su producción, algo común cuando se aplica BFR.  Los picos hormonales agudos tras el BFR no se correlacionan con el aumento de la síntesis proteica muscular de manera directa, pero si con la producción de factor de crecimiento insulínico 1 (insuline grow factor IGF-1). 
  • IGF-1:su producción es estimulada de forma intramuscular y periférica, a través de estímulos mecánicos o químicos (presencia de GH). Influye en la respuesta mitogénica, así como en la presencia de otras isoformas como el factor de crecimiento mecánico (mechano grow factor o MGF) o en la angiogénesis. Los estudios muestran resultados variables tras la aplicación de BFR debido a las diferencias protocolarias. 
  • Testosterona:aunque su relación con la ganancia de masa muscular es indirecta a través de la influencia de IGF-1, MGF y GH; se está empezando a estudiar sus posibles efectos sobre la activación y proliferación de células satélite. Sin embargo, no hay estudios que reporten un aumento de esta hormona tras la aplicación de BFR de forma aguda. 

Resumen

Las aplicaciones del BFR en patología están muy relacionadas con sus efectos a nivel hormonal. El estrés metabólico se postulaba como el factor más importante dentro de las ganancias de masa muscular con la aplicación del BFR, sin embargo, su relación necesita de más estudios para confirmarla. Lo que está claro es que la respuesta hormonal es un factor importante para tener en cuenta, sobre todo en situaciones de estancamiento o sobre-entrenamiento, en la que deberemos de revisar puntos como la nutrición y el sueño por su influencia. 

Espero que te haya parecido interesante esta publicación, como siempre agradezco el feedback a través de los comentarios aquí en la web y en redes sociales. Nos vemos muy pronto compañeros!!

Bibliografía:

  • Hughes L, Paton B, Rosenblatt B, et al Blood flow restriction training in clinical musculoskeletal rehabilitation: a systematic review and meta-analysis Br J Sports Med 2017;51:1003-1011.
  • Marcotte GR, West DWD, Baar K. The Molecular Basis for Load-Induced Skeletal Muscle Hypertrophy. Calcified tissue international. 2015;96(3):196-210. doi:10.1007/s00223-014-9925-9.
  • Dankel, S.J., Mattocks, K.T., Jessee, M.B. et al. Eur J Appl Physiol (2017) 117: 2125. https://doi.org/10.1007/s00421-017-3690-1
  • Mechanisms Behind Blood Flow Restricted Training and its Effect Towards Muscle Growth Hwang, Paul; Willoughby, Darryn S.The Journal of Strength & Conditioning Research  doi: 10.1519/JSC.0000000000002384
Estrés Metabólico y Entrenamiento Oclusivo

¿Cómo influye el estrés metabólico en el crecimiento muscular?

Dentro de los factores más relevantes a la hora de la ganancia o la disminución de las  pérdidas de masa muscular tras un periodo de inmovilización, encontramos  al estrés metabólico. No podemos hablar de él como un único factor, sino más bien como un conjunto de factores que tienen en común la acumulación de metabolitos en respuesta al ejercicio. Su aportación a nivel hipertrófico es tan importante como la tensión mecánica (el otro gran conjunto de factores), por lo que su potenciación debe de estar incluida en cualquier proceso de rehabilitación, readaptación y entrenamiento(1).

Y es que la acumulación de metabolitos (lactato, fosfato inorgánico e iones de hidrógeno) provoca respuestas a nivel del ambiente hormonal, hipoxia, producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) e hinchazón celular, dando como resultado ganancias en masa muscular (2).

¿Cómo podemos potenciar el estrés metabólico?

La primera opción, y que va a estar presente siempre, es la modificación de los parámetros del entrenamiento(intensidad, volumen, descansos…). Como si fuese una receta de cocina, debemos de encontrar la medida exacta de cada ingrediente para obtener la mejor versión de nuestro plato.

La segunda opción es la utilización de la oclusión de flujo sanguíneo (blood flow restriction) (BFR) (3), la cual nos permite replicar un ambiente hipóxico/isquémico local favoreciendo las ganancias en masa muscular con cargas bajas (>30%RM).

¿Cómo adaptamos las herramientas de potenciación al perfil de cada cliente?

Debido a la tendencia actual de cuantificar la carga del entrenamiento en base a la velocidad (velocity-based training), su aplicación junto al BFR debería de ser nuestro gold-standard. Sin embargo, su unión plantea 2 problemas:

    1. No hay ningún estudio hasta la fecha que haya utilizado la velocidad (velocidad media propulsiva, velocidad pico, aceleración…) junto a la oclusión, aunque sabemos que es mucho más precisa e invariable que la estimación directa de la repetición máxima.
    2. Necesita de aparatología para su aplicación, por lo que podemos tener problemas a su acceso.

Para solucionar este problema, podemos recurrir a las escalas de esfuerzo percibido y a la intención de movimiento. Desde En-forma hemos traducido y adaptado diferentes escalas para la utilización del BFR de forma segura, añadiendo que siempre que sea posible, nuestro cliente debe mover la carga a la máxima velocidad (concéntrica). De esta forma solucionamos los 2 problemas planteados, pues existe evidencia que avala el uso de escalas en la práctica de BFR (4) y no necesitamos ningún aparato para su control (sólo papel y lápiz).

Así que si tienes un paciente/cliente que necesite ganar masa muscular y no puedas utilizar cargas de alta intensidad (>70% RM) o si estas en un periodo de descarga o inmovilización, la aplicación de BFR puede ayudarte a estimular el estrés metabólico muscular y así conseguir esas ganancias en fuerza e hipertrofia.

Bibliografía:

  1. HughesL, PatonB, RosenblattB, et al Blood flow restriction training in clinical musculoskeletal rehabilitation: a systematic review and meta-analysis 
  2. De Freitas MC, Gerosa-Neto J, Zanchi NE, Lira FS, Rossi FE. Role of metabolic stress for enhancing muscle adaptations: Practical applications. World Journal of Methodology. 2017;7(2):46-54. doi:10.5662/wjm.v7.i2.46.
  3. Lixandrão, M.E., Ugrinowitsch, C., Berton, R. et al. Sports Med (2018) 48: 361. https://doi.org/10.1007/s40279-017-0795-y
  4. VANWYE WR, WEATHERHOLT AM, MIKESKY AE. Blood Flow Restriction Training: Implementation into Clinical Practice. International Journal of Exercise Science. 2017;10(5):649-654.

 

Recuperación Muscular y Entrenamiento Oclusivo

¿Cómo influye el BFR en la Recuperación Muscular?

Hoy os traigo una visión completamente diferente del Entrenamiento Oclusivo o Blood Flow Restriction Training (BFRT), vamos a revisar sus EFECTOS durante la RECUPERACIÓN MUSCULAR en diferentes situaciones.

La primera pregunta a la que debemos dar respuesta es qué entendemos por fatiga, y por ende, qué es la recuperación.

No podemos hablar solo de un tipo de fatiga, sino que de nuevo tenemos un conjunto de factores (fisiológicos, psicológicos, ambientales…) cuya interacción que tienen como resultado una disminución del rendimiento, sea cual sea la variable que estemos midiendo (VO2, velocidad, % tiros fallados…).

Por tanto, la recuperación sería el conjunto de estrategias que podemos utilizar para retrasar los factores que provocan la fatiga y potenciar los factores que nos previenen de su aparición.

Las estrategias de recuperación atienden, como en cualquier tipo de ibtervención, al modelo biopsicosocial.

Podréis imaginar la gran importancia de los procesos de recuperación en el rendimiento de un deportista o en la salud de cualquier persona. Tal es así, que ya existen especialistas en este campo, los denominados: COACH RECOVERY.

Uno de los factores que se asocian al BFRT es la acumulación de metabolitos (stress metabólico), teniendo un impacto importante a nivel hipertrófico (1). Cuando nuestro objetivo es potenciar el stress metabólico, debemls de tener en cuenta como es la RECUPERACIÓN ENTRE SERIES con BFRT.

Si hacemos descansos demasiado largos, no se producirá una acumulación de metabolitos adecuada. Por otro lado, si los descansos son demasiado cortos no podremos producir suficientes metabolitos como para inducir una respuesta anabólica.

Pues es en este punto donde, Bunevicius y colaboradores (2) examinaron el efecto agudo del BFRT en la recuperación entre 2 series de fuerza(flexión plantar al 75% RM). Las variables que se utilizaron para comprobar si había diferencias entre el grupo que utilizaba BFRT y el CONTROL era el flujo arterial, la saturación de oxígeno y la máxima contracción voluntaria (MVC). Tras analizar los resultados, se observó como la aplicación de BFRT acelera la aparición de la fatiga con la disminución de la saturación de oxígeno y disminuyendo la capacidad de trabajo.

Como siempre os digo, a la hora de leer cualquier artículo debemos de fijarnos en su metodología para ver que limitaciones se han podido dar. En este caso, la cuantificación de la carga no ha sido realizada de la forma más correcta, pues la estimación del RM de forma directa es muy variable entre el nivel de los sujetos y entre sesiones. Además, realizar repeticiones hasta el fallo muscular provoca diferencias en volumen (número de repeticiones) entre grupos BFRT y CONTROL.

Otro factor muy importante en la aparición de fatiga es el RENDIMIENTO NEUROMUSCULAR, el grado de activación de una musculatura medida con electromiografía y la capacidad de producción de fuerza (MVC) reflejan el estado en el que se encuentra nuestro deportista. El artículo de Husmann y colaboradores de 2018 (3), estudia el impacto del BFRT sobre el rendimiento neuromuscular y su correlación con la fatiga percibida (a través de la Escala de Borg y el cuestionario CR-10). La metodología de este estudio es mucho más completa, se tuvo en cuenta la determinación de forma individual de la PRESIÓN OCLUSIVA ARTERIAL y se aplicó un 60% al GRUPO BFRT, se aplicó un mismo volumen (30-15-15-15), tempo (40 bpm), descanso de 90 seg entre series y un calentamiento general y otro específico para la prueba. Los resultados obtenidos muestran un aumento de la fatiga percibida acompañada de la disminución de la función contráctil tras terminar el ejercicio. Sin embargo, pasados 2 minutos de la finalización del ejercicio, estos valores se normalizan, por lo que el efecto del BFRT sobre la fatiga neuromuscular es intenso y de corta duración.

Para terminar esta mini-revisión sobre BFRT y RECUPERACIÓN vamos a recuperar el reciente artículo de Ferguson y Colaboradores (4), también de 2018. El objetivo del estudio era estudiar la RESPUESTA AGUDA ANGIOGÉNICA tras el entrenamiento con BFRT. Seguro que habéis oido hablar de la angiogénesis, el proceso fisiológica mediante el cual se generan nuevos vasos sanguíneos. Es obvio que el transporte de la sangre es otro factor crítico en la aparición de la fatiga. Un mayor número de vasos sanguíneos puede ayudar a mejorar la recuperación del deportista entre sesiones y a evitar la aparición de la fatiga local de forma temprana.

El estudio contó con una muestra pequeña, sólo 6 personas, pero utilizaron biopsias para determinar de forma cuantitativa la fosforilación de p38MAPK y la expresión de los genes PEGF-1 y VEGF-1 (relacionados con la angiogénesis) respecto a la situación PRE-EJERCICIO y CONTROL.

Resumiendo

  • El papel del Entrenamiento con Oclusión de Flujo en la recuperación necesita de más estudios para poder asegurarnos su utilidad, aunque factores como la angiogénesis y los tiempos de recuperación inter-serie, hacen que podamos incluirla dentro de nuestros planes de trabajo.
  • Lo más importante a la hora de su aplicación es la cuantificación individual de la presión y la carga, así como del ratio trabajo:descanso. A título personal, he tenido muy buenos resultados aplicándolo en periodos de descarga (con bajadas de volumen considerables), así como con trabajos cíclicos en ratios de 1:5 (W:R) post-sesion.