Función cognitiva y entrenamiento con restricción de flujo

Función Cognitiva

Bienvenidos y bienvenidas de nuevo a una entrada sobre el entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo o blood flow  restriction training (BFRT). Ya son siete las entradas realizadas sobre esta apasionante herramienta y espero que nunca deje de sorprenderte.

Has podido aprender en este blog una perspectiva muy local y específica sobre el BFRT, centrándonos en sus efectos a nivel de hipertrofia, recuperación y respuesta hormonal, entre otros temas.

Sin embargo, hoy te traigo algo muy diferente. Vamos a estudiar los efectos del BFRT a nivel cognitivo.

¿Porqué te interesa mejorar las funciones cognitivas?

Si trabajas con personas afectadas por alguna lesión en el sistema nervioso central, ya sean por un accidente cerebrovascular o por enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, estarás acostumbrado a evaluar e intentar mejorar las funciones cognitivas. Mientras que, si tu campo de actuación es el alto rendimiento o las lesiones musculoesquléticas, tengo que informarte de la importancia que tiene este tipo de intervención.

Una función cognitiva es un conjunto de procesos mentales que nos permiten llevar a cabo una tarea cualquiera. Desde encestar una canasta hasta coger la taza del armario, todo es una consecución de tareas con más o menos dificultad. Hacen posible que nuestro cliente tenga un papel activo en los procesos de recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información, permitiendo que se desenvuelva en el entorno que le rodea con la mayor eficacia y eficiencia posible.

Es fundamental el enfoque mecánico de un movimiento, pero no debemos de olvidar que siempre nos movemos con un objetivo claro. Por lo tanto, la mejora de las funciones cognitivas es imprescindibles en cualquier proceso de rehabilitación, readaptación y entrenamiento.

¿Cuáles son las funciones cognitivas más importantes?

No hay una escala de importancia para las funciones cognitivas, pues su valor dependerá de las necesidades de la tarea a realizar y del entorno que rodea a la persona.

Con el fin de que te puedas crear una imagen clara, algunas de las funciones más importantes serían:

  • Atención: proceso de dirección de nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio o sobre la ejecución de una determinada acción.
  • Orientación: nos permite ser conscientes de nosotros mismos y del contexto en el que nos encontramos en un momento determinado.
  • Gnosias: capacidad de reconocer información previamente aprendida.
  • Memoria: capacidad de codificar, almacenar y recuperar de manera efectiva información aprendida o un suceso vivido
  • Praxias: habilidades motoras adquiridas.
  • Funciones Ejecutivas: actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas.
  • Lenguaje: procesos de simbolización relativos a la codificación y decodificación.
  • Cognición social: procesos cognitivos y emocionales mediante los cuales interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información sobre el mundo social.
  • Habilidades visoespaciales: capacidad para representar, analizar y manipular objetos mentalmente.

¿Porqué se ha estudiado el BFRT en relación con la función cognitiva?

Con el proceso natural del envejecimiento se produce una depleción de la capacidad física, acompañada de una disminución de las funciones cognitivas. El entrenamiento de fuerza es una herramienta útil en la prevención de caídas, mejora de la capacidad funcional y de muchos más marcadores de salud. (1-3). El estado cognitivo también se ha estudiado con personas mayores y con aquellas que han sufrido algún daño adquirido, mostrando grandes resultados. (4,5)

Pero además del propio proceso de envejecimiento, es muy común la presencia paralela de patologías musculoesqueléticas u otras entidades que imposibiliten la aplicación del entrenamiento convencional (cargas superiores al 60-70% RM). Es en ese caso donde el BFRT está altamente indicado, pues ha mostrado grandes mejoras en niveles de fuerza y masa muscular en diferentes poblaciones (6,7).

Si los efectos a nivel local (fuerza, hipertrofia, marcadores óseos…) son tan prometedores con el BFRT, la adición de efectos beneficiosos en la función cognitiva sería de gran aportación en el uso de esta herramienta.

¿Cuáles son sus efectos?

La única revisión llevada a cabo hasta la fecha sobre esta temática es de Törpel y colaboradores (2018) (8).  En esta review se incluyen las hipótesis mejor posicionadas de los posibles efectos en la función cognitiva con la aplicación del BFRT (Figura 1).

A nivel celular y molecular, se ha observado un incremento en la producción de factores neurofisiológicos positivos como el IGF-1, VEGF y la hormona del crecimiento. Además, el aumento en la concentración de lactato y del HIF-1 hace pensar en el efecto neuroprotector que podría tener el BFRT sobre la función cognitiva.

A nivel funcional y estructural se ha examinado la respuesta cerebral con pruebas de neuroimágen tras la aplicación del BFRT. Aunque son pocos los estudios incluidos, se ha demostrado:

  • Aumento de la excitabilidad cortical
  • Mayores niveles de hemoglobina oxigenada en áreas motoras de la corteza.
  • Disminución de niveles de hemoglobina desoxigenada en áreas de la corteza prefrontal.

Hallazgos similares se han correlacionado con mejoras en el rendimiento cognitivo a través de diferentes pruebas o test. A pesar de ello, ninguno lo ha analizado con BFRT.

Imagen 1: Efectos del BFRt en la mejora de la Función Cognitiva

Resumen

Las funciones cognitivas son vitales en cualquier proceso de rehabilitación, readaptación y entrenamiento, pues su resultado definirá la eficacia y eficiencia en la consecución de cualquier tarea motora (lanzamiento a canasta, coger una taza en un armario…). El entrenamiento de fuerza (convencional) ayuda a mejorar o mantener el rendimiento físico y cognitivo, pero no siempre se puede aplicar debido a las altas demandas mecánicas. En este tipo de situaciones, el BFRT es una herramienta que puede ayudarnos a mejorar ambos aspectos.

Bibliografía

  1. Shaw, B.S.; Shaw, I.; Brown, G.A. Resistance exercise is medicine: Strength training in health promotion and rehabilitation. Int. J. Ther. Rehabilit. 2015, 22, 385–389.
  2. Winett, R.A.; Carpinelli, R.N. Potential health-related benefits of resistance training. Prev. Med. 2001, 33, 503–513.
  3. Westcott, W.L. Resistance training is medicine: Effects of strength training on health. Curr. Sports Med. Rep. 2012, 11, 209–216.
  4. Stillman, C.M.; Cohen, J.; Lehman, M.E.; Erickson, K.I. Mediators of physical activity on neurocognitive function: A review at multiple levels of analysis. Front. Hum. Neurosci. 2016, 10, 626.
  5. Barha, C.K.; Galea, L.A.; Nagamatsu, L.S.; Erickson, K.I.; Liu-Ambrose, T. Personalising exercise recommendations for brain health: Considerations and future directions. Br. J. Sports Med. 2017, 51, 636–639.
  6. Scott,B.R.;Loenneke,J.P.;Slattery,K.M.;Dascombe,B.J.Exercisewithbloodflowrestriction:Anupdated evidence-based approach for enhanced muscular development. Sports Med. 2015, 45, 313–325.
  7. deCastro,F.M.P.;Aquino,R.;Berti,J.A.;Gonçalves,L.G.C.;Puggina,E.F.Strengthtrainingwithvascular occlusion: A review of possible adaptive mechanisms. Hum. Mov. 2017, 18, 1974.
  8. Törpel A, Herold F, Hamacher D, Mueller N, Schega L. Strengthening the Brain—Is Resistance Training with Blood Flow Restriction an Effective Strategy for Cognitive Improvement? Vol. 7, Journal of Clinical Medicine. 2018. 377 p.
Respuesta Hormonal y Entrenamiento Oclusivo

Respuesta Hormonal y Crecimiento Muscular

 

Bienvenidos/as de nuevo a una entrada sobre Entrenamiento Oclusivo o Blood Flow Restriction Training (BFR). En esta estupenda mañana vamos a hablar sobre RESPUESTA HORMONAL TRAS BFR, un tema sobre el que se ciernen muchas incógnitas y al que intentaremos arrojar algo de luz.

Como muchos ya sabréis, estudié el grado de fisioterapia, y durante la carrera y seguidamente en el día a día en clínica, he sido consciente de como mi atención se enfocaba en los diferentes sistemas que componen nuestro cuerpo.

Al principio sólo sentía interés sobre el sistema musculoesquelético, pues era el que primero asociaba a mi profesión. Esguinces, fracturas, mejoras de la movilidad o la fuerza, todo iba en relación con este sistema. 

Poco a poco, empecé a interesarme por el sistema nervioso, tanto central como periférico. Cómo no iba a gustarme, si eran quienes “partían el bacalao”. El nervio transmitía las respuestas que el sistema nervioso central, y poder intervenir ahí es una auténtica pasada. 

Sin embargo, hoy en día mi atención se centra en un sistema “olvidado”, el SISTEMA HORMONAL. Quizás sea atrevido decir que no le prestamos atención, pues sabemos de su importancia. Todos conocemos compañeros, amigos o familiares con problemas de tiroides o diabetes… Pero fuera de esa perspectiva patológica, no creo que lo tengamos en cuenta cuando programamos un entrenamiento, una sesión de readaptación o aplicamos una técnica invasiva de fisioterapia. 

¿Porqué nos interesa conocer el sistema hormonal?

El sistema hormonal influye sobre la función y desarrollo de todos nuestros órganos. En relación con el BFR, se ha estudiado la respuesta hormonal (concentración de una hormona determinada) de forma aguda, y en ocasiones también crónica, sobre el metabolismo óseo, angiogénesis, presión sanguínea e hipertrofia (1). Es más, muchas de sus indicaciones, como son las fracturas, osteoporosis, pacientes cardiacos y demás, tienen relación con respuestas hormonales.

De forma cotidiana cuantificamos las variables mecánicas de un ejercicio para ver si hemos mejorado o no, como por ejemplo a través de la velocidad de ejecución o la resistencia a la fatiga, pero no controlamos los efectos que producimos a nivel hormonal. 

El déficit de una determinada hormona o precursor hormonal puede estar detrás de síndromes de sobre-entrenamiento, lesiones musculoesqueléticas y déficits en el rendimiento, con el añadido de que, al ser respuestas inconscientes (controladas por el sistema vegetativo) podemos pasarlas por alto. Nadie va a venir a tu centro a decirte: tengo unos niveles de cortisol y noradrenalina altos, por eso llevo más de un año sin mejorar a nivel de masa muscular. Así que debes de tenerlo en mente. 

Como es imposible abarcar todas las hormonas que se relacionan con el BFR en esta publicación, así que vamos a centrarnos en la respuesta hormonal relacionada con la mejora de la hipertrofia. 

Producción de Metabolitos y Respuesta Hormonal

Con el entrenamiento tradicional (cargas altas), la MECANOTRANSDUCCIÓN da una posible explicación de como la contracción muscular se transforma en una señal química a través del cambio estructural en las proteínas de adhesión focal (Ej: Kinasa de adhesión focal) y los receptores de la integrina. Estas proteínas permiten que la tensión mecánica se transmita desde la matriz extracelular al interior de la célula hasta el núcleo, produciendo la activación de la diana de rapamicina en células de mamíferos (mammalian taget of rapamycin o mTOR). Forma parte de una vía fundamental en el crecimiento muscular, pero que por extensión no vamos a entrar a desarrollar, aun así os dejo el enlace a un artículo en el que se abarca el tema de forma detallada (2).

Sin embargo, el BFR se caracteriza por la utilización de cargas bajas, que suelen rodar entre el 20-45% RM. Este hecho explica que durante muchos años se hayan vinculado las ganancias en masa a favor de la potenciación del estrés metabólico (Y). Si no estás familiarizado con este término, te animo a que leas una entrada muy rápida y sencilla sobre ello aquí en mi blog. 

¿Qué relación existe entre la producción de metabolitos y las hormonas?

No hay ningún estudio en humanos que proporcione una relación directa entre la producción de metabolitos y el crecimiento muscular, más allá de su relación con la propia contracción muscular. Hasta la fecha, los estudios simplemente apoyan la asociación entre hipertrofia y metabolitos (3).

Es cierto que aislar la producción metabólica del resto de cambios en el medio durante un entrenamiento es muy muy complicado metodológicamente.  Por ello se buscan otras vías que pueden explicar su influencia en el crecimiento muscular, siendo una de ellas su relación con la respuesta hormonal.

No todas las respuestas hormonales son iguales, existen 3 grandes tipos: autocrina (provoca efectos en la misma célula, paracrina (célula a célula) o merocina (sustancias liberadas por exocitosis). 

La hipótesis que se maneja en la relación con el BFR está en la acidificación del medio y el estímulo hipóxico. La hipoxia local y la acumulación de metabolitos a nivel intramuscular, como son el lactato, fósforo inorgánico o iones de hidrógeno, produce una reducción del pH que estimula la respuesta simpática a través de los quimiorreceptores y el grupo de fibras aferentes III y IV. 

Nos falta poner nombres y apellidos a las hormonas que se han estudiado en relación con el BFR, además de sus efectos específicos sobre el crecimiento muscular (4)

  • Hormona del Crecimiento (GH):se sabe que los ambientes ácidos estimulan su producción, algo común cuando se aplica BFR.  Los picos hormonales agudos tras el BFR no se correlacionan con el aumento de la síntesis proteica muscular de manera directa, pero si con la producción de factor de crecimiento insulínico 1 (insuline grow factor IGF-1). 
  • IGF-1:su producción es estimulada de forma intramuscular y periférica, a través de estímulos mecánicos o químicos (presencia de GH). Influye en la respuesta mitogénica, así como en la presencia de otras isoformas como el factor de crecimiento mecánico (mechano grow factor o MGF) o en la angiogénesis. Los estudios muestran resultados variables tras la aplicación de BFR debido a las diferencias protocolarias. 
  • Testosterona:aunque su relación con la ganancia de masa muscular es indirecta a través de la influencia de IGF-1, MGF y GH; se está empezando a estudiar sus posibles efectos sobre la activación y proliferación de células satélite. Sin embargo, no hay estudios que reporten un aumento de esta hormona tras la aplicación de BFR de forma aguda. 

Resumen

Las aplicaciones del BFR en patología están muy relacionadas con sus efectos a nivel hormonal. El estrés metabólico se postulaba como el factor más importante dentro de las ganancias de masa muscular con la aplicación del BFR, sin embargo, su relación necesita de más estudios para confirmarla. Lo que está claro es que la respuesta hormonal es un factor importante para tener en cuenta, sobre todo en situaciones de estancamiento o sobre-entrenamiento, en la que deberemos de revisar puntos como la nutrición y el sueño por su influencia. 

Espero que te haya parecido interesante esta publicación, como siempre agradezco el feedback a través de los comentarios aquí en la web y en redes sociales. Nos vemos muy pronto compañeros!!

Bibliografía:

  • Hughes L, Paton B, Rosenblatt B, et al Blood flow restriction training in clinical musculoskeletal rehabilitation: a systematic review and meta-analysis Br J Sports Med 2017;51:1003-1011.
  • Marcotte GR, West DWD, Baar K. The Molecular Basis for Load-Induced Skeletal Muscle Hypertrophy. Calcified tissue international. 2015;96(3):196-210. doi:10.1007/s00223-014-9925-9.
  • Dankel, S.J., Mattocks, K.T., Jessee, M.B. et al. Eur J Appl Physiol (2017) 117: 2125. https://doi.org/10.1007/s00421-017-3690-1
  • Mechanisms Behind Blood Flow Restricted Training and its Effect Towards Muscle Growth Hwang, Paul; Willoughby, Darryn S.The Journal of Strength & Conditioning Research  doi: 10.1519/JSC.0000000000002384
Control Neural y Entrenamiento Excéntrico

¿Cómo aprovechar las ventajas neurales?

Hola a todos y a todas, bienvenidos a una nueva entrada sobre Entrenamiento de Sobrecarga Excéntrica. Es sin duda la entrada más diferente de este cajón, pues nos alejamos de lo que pasa en el músculo para ver que ocurre mucho más arriba. Hoy hablamos sobre Estrategias de Control Neural y qué beneficios nos aportan a nuestro labor como profesionales. 

Los factores que modulan o intervienen en la producción de fuerza son muy numerosos (1), pero es de vital importancia conocerlos. Siendo capaces de valorar en cuales de ellos se produce un déficit o existen una predilección genética, podemos elegir corregirlos o potenciarlos para prevenir lesiones, acelerar un proceso de recuperación y mejorar el rendimiento.  

Si tenemos que hacer un gran resumen de todos estos factores, hablaríamos de 3 grandes grupos: estructurales, neurales y psicosociales. Dentro de los estructurales, podemos encontrar la predominancia de un tipo de fibra muscular, sección transversal o concentración de componentes pasivos (titina, nebulina…); los factores psicosociales, son aquellos que hacen referencia a la gestión del estrés,  motivación y  relación con el entorno;  por último, tendríamos los factores neurales. 

Cuando hablo de factores neurales, hago referencia a todas las estructuras que lo integran. Al igual que ocurre en la instalación eléctrica de  nuestra casa, se necesitan de 3 elementos para que una bombilla se encienda. Primero necesitamos un generador eléctrico, en nuestro caso es el sistema nervioso central (SNC) (encéfalo y médula); después necesitamos un cable, que en el cuerpo humano es el sistema nervioso periférico (SNP) (nervios); la última parte es la bombilla, esta vez representada por la  unión neuromuscular del músculo en cuestión. 

Ya ha llegado el momento de meternos en faena, y para ello nada mejor que hacer una serie de preguntas y respuestas.

¿Qué son las estrategias de control neural? ¿Por qué estudiamos la del excéntrico?

Una estrategia de control neural  (ECN) es cualquier adaptación  que tenga lugar en el trayecto de nuestra “red eléctrica” (SNC, SNP y unión neuromuscular) que de como resultado una mejora en la producción de fuerza. Las adaptaciones neurales pueden ocurrir a nivel cortical, espinal y/o neuromuscular. Aagaar  y colaboradores (2) observó incrementos en la respuesta de  V-Wave y H-reflex tras el entrenamiento de fuerza, mostrando una mejora de la conducción neural en la vías corticoespinales y en la excitabilidad de la motoneuronas. Estudios posteriores han mostrado cambios significativos en otros parámetros como MUFR, velocidad de conducción fibra muscular y RFD (3). 

Estas estrategias son determinadas por las características del entrenamiento que se realiza (4), por lo que conocer los estímulos que mayor efecto tienen en cada una de ellas nos permitirá progresar en sus mejoras y evitar los “periodos de estancamiento”.

En el caso de la contracción excéntrica se empezó a estudiar las ECN debido a que  su característica más importante es la mayor producción de fuerza con un gasto energético menor (5). Aprovecho para recordaros que en la entrada de bases del entrenamiento excéntrico están explicadas de forma sencilla y con una gran transferencia práctica. 

¿Cuáles son las ECN  a nivel del “Generador”?

Por seguir algún orden, y porque me parece que es el nivel en el que podemos llegar a crear cambios verdaderamente importante, empezaremos hablando del SNC. 

Ya sea en entrenamiento o en fisioterapia, podemos olvidar quien dirige todas las acciones que se realizan, ya sea en casa cocinando o en la tanda de penaltís de la final del mundial de fútbol. Por mirar con lupa las estructuras que intentamos potenciar o mejorar (músculo, tendón…), no podemos perder la perspectiva quien integra y da respuesta a todas ellas, el cerebro, al que también me gusta referirme como “El General”. 

Las técnicas que se han utilizado para medir si el entrenamiento excéntrico provoca adaptaciones corticales diferentes al concéntrico y al isométrico han sido fundamentalmente: electroencefalografía, resonancia magnética y la estimulación transcraneal magnética (transcraneal magnetic stimulation o TMS). Con la TMS, las variables que más se utilizan son los potenciales motorores evocados (MEPs) y la máxima contracción voluntaria (MVC). De hecho, es la relación entre estas 2 variables las que nos indican si se produce una mayor excitación de la corteza motora, o por si lo contrario, se produce una inhibición.

La mayoría de los estudios unen la actividad cortical junto con la actividad medular o espinal, debido a que la médula no es únicamente una carretera por la que sube la información hacia los centros superiores o bajan las respuestas hacia los órganos diana, como por ejemplo el músculo. La médula es clave en el ajuste de las respuestas motoras, así como en la transmisión de las aferencias que llegan de los órganos de golgi, husos musculares. 

A nivel medular, la técnica que se utilizar para ver su relación con el control neural es la provocación del Reflejo de Hoffman (H-Reflex). H-Reflex es un reflejo inducido eléctricamente, siendo análogo  al inducido de forma mecánica mediante el estiramiento. Al evitar la interacción del uso muscular, H-Reflexx sirve como una herramienta válida en la evaluación de la modulación del reflejo monosináptico espinal. H-Reflex tiene tanto una porción aferente, que viaja hasta la motoneurona alfa, devolviendo una respuesta (porción eferente) que provoca la respuesta muscular. Además, la respuesta motora provocada por la propia estimulación nerviosa se denomina M-wave.

Lo que se ha observado en los estudios (4,5) es   que la excitabilidad cortical aumenta en extensión e intensidad durante las acciones excéntricas. La modulación del output motor (respuesta motora o contracción) está condicionado por la influencia de órganos de golgi, husos musculares y la inhibición de la células de Renshaw. La inhibición espinal se postula como un mecanismo primario en la reducción de la actividad motora durante la acción excéntrica. 

De forma más específica, se ha observado (6):

    • Menor activación voluntaria en comparación al concéntrico, siendo dependiente del grupo muscular.
    • Individuos desentrenados son menos capaces de activar completamente su musculatura durante acciones excéntricas máximas y que su actividad motora en acciones submáximas difiere de las contracciones concétricas.

¿Cuáles son las ECN  a nivel del “cable”?

Cuando realizas una búsqueda bibliográfica puedes pecar de específico, y que la temática que busques no tenga ni un solo artículo. Esta situación es la acaecida con las adaptaciones a nivel del nervio, pues no he encontrado ningún artículo  que relaciones la velocidad de  conducción neural y el excéntrico. Así que si has encontrado o leído algo al respecto, estaré encantado de poder leerlo. Aquí todos sumamos. 

A nivel personal, creo que seguro que se produce una mejora de la velocidad de conducción neural, aunque su relevancia en las características propias del entrenamiento con sobrecarga excéntrica son un verdadero misterio. 

Pero no nos desanimemos, que aún nos queda por revisar el último nivel de adaptaciones y terminar con una serie de aplicaciones prácticas para que os llevéis en vuestro día a día. 

¿Cuáles son las ECN  a nivel de la “bombilla”?

En este último nivel, tendremos que atender por un lado a variables  internas (ratio de disparo y reclutamiento de motoneuronas), es decir, que nos muestran las estrategias llevadas a cabo por la “bombilla”; y por otro lado, tendremos variables externas (electromiografía y máxima contracción voluntaria) que nos informarán sobre la respuesta muscular. 

Si se observan las variables externas, se ha comprado una menor amplitud de electromiográfica (EMG) durante las acciones máximas excéntricas, siendo más evidente en individuos no entrenados. Los valores de MVC tras la aplicación de entrenamientos con sobrecarga excéntrica y con carga constante (sin variar la carga entre fases) se mantuvieron constantes (3). 

Es en este punto donde las variables internas nos pueden ayudar, conociendo que ocurre en esa unión neuromuscular. El ratio de disparo (firing rates) es el número de potenciales motorores que una motoneurona es capaz de producir en un tiempo determinado. Si queremos entender mejor este concepto, imaginemos el salón y la bombilla de nuestra casa. El ratio de disparo sería el número de veces que enciendo la bombilla en un tiempo determinado. Los estudios muestran un menor ratio de disparo (3) , aunque hay variaciones según la muestra utilizada (5). 

El reclutamiento de motoneuronas parece que también varía en la contracción excéntrica respecto a la concéntrico e isométrica. Los estudios sugieren un “reclutamiento selectivo” de unidades motoras de alto umbral, siendo menor que en las acciones concéntricas. 

Con estos resultados, podemos decir que durante la sobrecarga excéntrica se produce la misma o mayor cantidad de fuerza, pero con menor activación muscular.

Y es con todas estas estrategias que hemos revisado como se explica en parte (nos faltarías las variables estructurales y psicosiales), las mejoras tan significativas de fuerza que se llevan a cabo con el entrenamiento de sobrecarga excéntrica. 

Aplicaciones Prácticas

Debido a sus efectos a nivel cortical, podemos utilizar la contracción excéntrica en clientes con déficits de conciencia corporal, es decir, que no saben muy bien que deben de contraer en un determinado ejercicio. Lesiones donde haya una desaferenciación prolongada, como en la rotura del ligamento cruzado anterior o en fracturas que necesitan de inmovilización, es muy interesante de utilizar. Además, en casos de personas muy sendentarias que sufren de “amnesia muscular”, no saben que sentir cuando le pedimos una contracción de un músculo concreto, podría ser interesante de aplicar para la mejora de su conciencia corporal. 

En el plano nervioso, no hay evidencia que demuestre sus beneficios, pero es necesario producir una adaptación a cualquier tipo de carga por parte del nervio periférico. Si entrenamos con sobrecarga excéntrica y hacemos tolerante a esta estructura, nos aseguramos que en sus actividades de la vida diaria no vaya a sufrir ningún daño. 

Por último, en la búsqueda de la eficiencia energética (menor gasto energético con una misma producción de fuerza) vemos como el entrenamiento de sobrecarga excéntrica es la mejor opción. Las situaciones en las que lo podemos aplicar podrían ser muy variadas, por ejemplo: corredor de larga distancia de trail que necesita  recuperarse tras una competición y proponemos un volumen bajo de entrenamiento, con poca frecuencia, pero con sobrecarga excéntrica. Nos aseguramos mantener sus niveles de fuerza, a la vez que permitimos recuperarse del esfuerzo de la competición con ese volumen bajo de entrenamiento. 

Bibliografía

(1) Fisiologia Del Esfuerzo Y Del Deporte 6º Ed. Jack H. Wilmore / David L. Costill

(2) P. Aagaard, E. B. Simonsen, J. L. Andersen, P. Magnusson, and P. Dyhre-Poulsen, “Neural adaptation to resistance training: changes in evoked V-wave and H-reflex responses,” Journal of Applied Physiology, vol. 92, no. 6, pp. 2309–2318, 2002. 

(3) Balshaw TG, Pahar M, Chesham R, Macgregor LJ, Hunter AM. Reduced firing rates of high threshold motor units in response to eccentric overload. Physiological Reports. 2017;5(2):e13111. doi:10.14814/phy2.13111.

(4) Duclay J, Pasquet B, Martin A, Duchateau J. Specific modulation of corticospinal and spinal excitabilities during maximal voluntary isometric, shortening and lengthening contractions in synergist muscles. The Journal of Physiology. 2011;589(Pt 11):2901-2916. doi:10.1113/jphysiol.2011.207472.

(5) Douglas, J., Pearson, S., Ross, A. et al. Sports Med (2017) 47: 663. https://doi.org/10.1007/s40279-016-0624-8

(6) Duchateau J, Enoka RM. Neural control of lengthening contractions. Journal of Experimental Biology. 2016;219(2):197–204. 

Tiempo bajo tensión y Entrenamiento Excéntrico

Tiempo bajo tensión, una variable fundamental.

Seguro que nadie se imagina ir al médico por un resfriado y cuando te van a dar la receta que ponga: pastilla blanca y redonda. Tomar un puñado cuando se quiera.

Lo más común es que ponga: paracetamol 400 mg, 1 pastilla cada 12 horas.

Y es que todos y todas hemos leído en alguna ocasión algún prospecto de un medicamento para saber cómo debemos de tomar el mismo. Toda esa información nos permite conocer sus efectos beneficiosos y darnos cuenta de cuando no está funcionando (efectos adversos).

Pue esto mismo debemos de intentar a la hora de aplicar cualquier ejercicio, ya sea en trabajo de movilidad con estiramientos dinámicos, inhibición con foam rollers o de fuerza con una máquina inercial.

Sea cual sea nuestro objetivo en readaptación, nuestra fórmula de trabajo sigue 4 pasos:

    1. Cuantificamos la dosis del estímulo (volumen, duración, intensidad…)
    2. Medimos variable pre-intervención (grados de movimiento, velocidad desplazamiento, potencia media…) (cualquier característica que nos informe de si estamos mejorando o no)
    3. Aplicamos el estímulo y controlamos su calidad (nos aseguramos de que se realiza de forma correcta y segura)
    4. Medimos misma variable post-intervención

Si alguien se está imaginando una sala llena de artilugios, máquinas o dispositivos necesarios para poder seguir esta fórmula en su día a día, se equivoca.

La cantidad de dispositivos, o si lo preferís, el gasto económico que podemos llegar a necesitar dependerá de la sensibilidad que necesitemos en nuestras medidas.

Para medir la movilidad de la flexión dorsal de tobillo en carga, me basta con una tira de 15 cm esparadrapo en el suelo y realizar un lunge test.

Si hablamos del trabajo de la fuerza, podemos utilizar desde un encoder lineal hasta el “ojímetro” (velocidad percibida) para poder cuantificar. Son muchísimas las opciones que disponemos, las cuales pueden adaptarse a cualquier perfil tanto económico como de fiabilidad en los resultados. Lo que esta claro es que siempre debemos medir.

Para aquellos y aquellas que hayan escuchado o que utilicen el entrenamiento basado en la velocidad (velocity-based training), sabemos que la velocidad durante la fase concéntrica está correlacionada con la capacidad de producción de fuerza (en sus diferentes manifestaciones).

Acostumbrados a medir todas las características de la fase concéntrica, olvidamos que no es la única que interviene en el movimiento. La fase excéntrica es vital en el rendimiento, prevención y rehabilitación de lesiones.

Pongamos un ejemplo práctico: si nos imaginamos nuestro cuerpo como un fórmula 1, la fase concéntrica sería la capacidad de aceleración y la excéntrica la de frenado. A mi modo de entender, creo que es más importante que el coche sea capaz de frenar de 300 a 120 km/h en los 100 metros antes de llegar a la curva y que pueda tomarla, a que sólo sea capaz de acelerar a 400 km/h y necesite 100.000 metros para poder frenar.

Situados en el pit lane, quiero compartir con vosotros/as un artículo de Mike JN y colaboradores de 2017 en el que se estudian los efectos de la duración en la contracción excéntrica sobre la fuerza, potencia, salto vertical y soreness (dolor post-ejercicio).

Se completaron 3 grupos aleatorios con 10 estudiantes cada uno, todos ellos con experiencia similar en el entrenamiento de fuerza (al menos 3 años). Todos los grupos completaron el mismo entrenamiento (volumen, frecuencia…), es decir, cumplían el mismo “prospecto” a excepción de la duración de la fase excéntrica (2 seg, 4 seg, 6 seg).

Cuando completaron las 4 semanas de intervención, se observó una mejora de todos los grupos en su repetición máxima (RM). Algo que no sorprende, pues en el test solo medimos la capacidad de producir fuerza concéntrica, por lo que los cambios en duración de fase excéntrica no parece tener un efecto diferenciador. Muchas veces se eligen variables que no son muy específicas para conocer los efectos de la intervención, es por ello que hay que leer la metodología de loa artículos; si no lo haces, ea posible que te den “gato por liebre”.

El grupo de 2 seg de fase excéntrica mejoró más el salto vertical y la producción de potencia (potencia pico, potencia media y velocidad pico), aunque los resultados no mostraron una relación causal con duración de la fase excéntrica (siemore hablamos de correlaciones). Los valores de soreness fueron mayores en el grupo de 4 y 6 seg, ahí si parece clave el tiempo bajo tensión.

Quien lea el artículo, observará que hay muchos detalles mejorables en la metodología, como la inclusión de una variable de medición de la hipertrofia o la cuantificación de la RM, que al usar el protocolo de la guía de NSCA provocó que en el grupo de 6 seg se tuviese que bajar la carga para poder completar el mismo volumen que los demás grupos. Aun así, es un estudio más que recomendado para introducirse en el campo del trabajo excéntrico.

Como conclusiones finales y qué podemos trasladar a la práctica, seas fisioterapeuta, readaptador y/o entrenador, tenemos:

    • Lo que no se evalúa, se devalúa. Así que mide antes y después para saber si de verdad se están produciendo cambios.
    • Conocer las características de nuestra intervención nos hará profesionales mucho más específicos, permitiéndonos mejorar nuestros resultados.
    • El tiempo de duración de la fase excéntrica en el entrenamiento de fuerza, tiene repercusiones a nivel de producción de fuerza, potencia y dolor post-ejercicio.
Velocidad y Entrenamiento Excéntrico

Si quieres adaptaciones mide la velocidad

De nuevo te doy la bienvenida a mi blog, en este nueva entrada sobre Entrenamiento Excéntrico. No se me ocurre mejor manera de agradecer tu apoyo día a día que dándote herramientas útiles en el día a día como profesional del ejercicio y la salud.

Te habrá ocurrido que en ocasiones, con el transcurso de las sesiones nos desesperamos si no obtenemos los resultados que nos propusimos con el paciente. Buscamos ayuda en libros, cursos, artículos y colegas de profesión o de otra disciplina.

Así que con la esperanza de encontrar esa llave que nos haga de una vez progresar y cumplir las metas te traigo esta frase…

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, Albert Einstein.

Todos estaremos de acuerdo con ella, pero ¿realmente sabes si estás haciendo lo mismo o no?

Si algunas vez te has preguntado esto, eres un buen profesional. Pues cuestionar nuestros conocimientos previos puede ser la clave en nuestro desarrollo profesional y la solución a nuestros problemas.

Este artículo va dirigido a aquellos profesionales que utilizan dispositivos inerciales, o que están pensando en añadirlos a su centro. Vamos a hablar de la relación que existe entre velocidad e inercia, y como influye en las adaptaciones al entrenamiento.

La Ciencia avanza y nosotros con ella

En marzo de este año se publicó el artículo de Carroll K.M y colaboradores sobre características de la sobrecarga con el uso de dispositivos inerciales (flywheel) en el entrenamiento. Sus objetivos con la investigación fueron 3:

    1. Conocer las características cinéticas de la sobrecarga con dispositivo flywheel.
    2. Examinar la activación muscular durante fase excéntrica y concéntrica en la sentadilla.
    3. Explorar la relación de la velocidad y la inercia como método de prescripción de intensidad en el trabajo de sentadilla con el dispositivo flywheel.

La hipótesis que plantean los investigadores es que la sobrecarga, principio que todo entrenador, readaptador o fisioterapeuta buscar para producir adaptaciones en su cliente, debe de aumentar con la progresión de la masa inercial. Y que la velocidad debe de disminuir al aumentar la masa inercial.

El punto que vamos a resumir en esta publicación es el último de ellos, pues todos conocemos diferentes dispositivos con los que medir la velocidad de un moviento y las implicaciones a nivel de desarrollo del rendimiento y la salud que conlleva.

Si esto no te suena, no te preocupes, nuestro compañero Antonio Piepoli se ha encargado de grabarlo en uno de sus podcast de libros para entrenadores.

El experimento que llevaron a cabo para demostrar su hipótesis fue medir la velocidad media y el pico de velocidad de la fase concéntrica durante una serie de 13 repeticiones de sentadilla con 6 cargas inerciales diferentes (desde 0.010 kg∙m2 a 0.100 kg∙m2). La velocidad fue medida con acelerómetro (PUSH).

Tras el análisis de los resultados se observó como existía una regresión lineal entre la velocidad media y el pico de velocidad con el aumento de la inercia, es decir, que según aumentamos la masa inercial podemos ver como la es menor.

Por tanto, a la hora de provocar una determinada sobrecarga en nuestro paciente o cliente, podemos utilizar la velocidad como medida de la intensidad y así elegir la masa inercial con la que realizamos el ejercicio.

Aplicaciones Prácticas

Si utilizas un dispositivo inercial y quieres asegurar la cantidad de sobrecarga que aplicas en tu cliente, puedes utilizar la velocidad media (fase concéntrica) como medida de la intensidad y así elegir la carga inercial más específica.

Si con el transcurso de las sesiones no se produce ningún cambio, tienes 2 opciones: trabajar con inercias mayores, aumentando la carga mecánica; o trabajar con velocidades mayores, incidiendo sobre el componente metabólico. Pero si mides la velocidad, siempre podrás ver que valores producen beneficios en tus clientes, y poder progresar en sus adaptaciones.

Espero que te haya gustado esta publicación, si tienes cualquier duda o comentario me encantaría conocer tu opinión, pues juntos siempre sumamos.